El espíritu Maligno, la Luna, el caballero Aire y la señorita Brillo




Pausado y casi imperceptible se escucha un latir.

Voy caminando despacio con la mirada perdida en la nada, las líneas del pavimento resultan muy interesantes, al mismo tiempo la briza pasa entre mi ropa y acaricia mi rostro como queriendo levantarlo, pero éste se niega y permanece caído viendo el suelo, como una marioneta sin cuerdas.

El Sol cubierto por las nubes va descendiendo lentamente bajo la fuerza imponente de la Luna y mis pasos se dejan de escuchar, el cielo se ha oscurecido y las estrellas están sobre mi, riendo burlonamente con su tintinear. Siempre he ido avanzando de esa manera, con la mirada fija en el suelo, los sentidos atrapados, y un espíritu maligno sobre mis hombros.


Pero esta vez como por arte de magia, un latido interrumpe abruptamente mi andar, los oídos se tapan y los ojos se llenan de lágrimas, mi respiración comienza a ser cada vez más acelerada... he dejado de caminar. ¿Qué sucede? Se ha aparecido ante mi una hermosa Luna brillante y cautivante, se acerca sigilosa y llena de energía, me levanta, me envuelve en su luz, me arrulla y me aleja de las estrellas que solo aturden mis sentidos.

Tiembla sin motivo aparente, todo mi cuerpo con la tenue música que nos rodea. Intensos sentimientos son los que me golpean y entre una idea loca y otra más... dejo que el mal espíritu que siempre me acompaña, se vaya por primera vez lejos y permito a la Luna hablarme y arrullarme. Miro, contemplo, detallo, aprendo, disfruto, saboreo y me regocijo con cada parte de ella.

Floto sobre el pavimento, tomando un rumbo ahora si con sentido, y dando pasos en el aire, la mente se me pierde en infinitos ilimitados, pero el corazón se aplasta de nuevo, el cuerpo se contrae, las memorias pesan, se hace dificil respirar... las contradictorias sensaciones evitan que haya manera de escuchar el latir del corazón y entonces entiendo que ese espíritu maligno sigue conmigo, que pretendió irse, para hacerme sentir la magia de la Luna y una vez que me sintiera confiada, atacar de nuevo, puesto que eso es lo que más disfruta.

Estoy entonces como en un principio, con el espíritu maligno sobre mi, pero ahora sabiendo lo que es sentir magia de Luna, ésta intenta todavía rodearme y rescatarme de las garras oscuras de ese ser, pero yo no doy ni un paso, yo no intento volar más.

Y digo - Luna, aquí estoy pero no hay fuerza en mi cuerpo, las estrellas guiadas por el mal espíritu me han marcado un camino incorrecto... Luna no desesperes, que yo apenas y puedo... te veo, te siento, te vivo y te amo... pero creo que estoy perdiendo.

La Luna disminuye su brillo, se desconcierta un poco y entristece profundamente... intentar hacerme ver que yo misma tengo luz, que yo misma puedo emprender el vuelo, que no la necesito a ella para poder salir de eso. La Luna me grita intensamente y me hace levantar la vista... deja de arrullarme, y aconsejarme... solo brilla intensa frente a mi, para que me inspire, para que me motive, para que quiera estar como ella, pero yo soy pura disculpa, excusas y lamentos...

La Luna esta desorientada, tal vez enojada, no quiere saber más, la Luna esta triste y no puede brillar como quiere... me mira fijamente y con ese halo cautivante me abraza, me besa la frente, se despide y me deja caer. Mis pies no flotan más, toco el pavimento cual frió y áspero puede ser, mi cuerpo pesado se siente y un temblor incontrolable lo domina por completo... la Luna decidió irse a iluminar otro lugar, ser la dicha y la magia del ser que pueda comprenderla sin cuestionar.

El espíritu maligno ríe mientras tanto a carcajadas detrás mío y se mueve contoneando su cuerpo como serpiente, mientras se acomoda en la sombra que mi propio cuerpo proyecta y con sus dos sanguinolentos ojos brillantes ve como mi cuerpo comienza a agonizar de dolor.

Luna! grito yo - No te vayas, no me dejes...

Pero esa hermosa Luna no puede más. Se levanta imponente entre estrellas y acaricia al todo con su inigualable presencia, Luna comienza a cantar, comienza a danzar al compás de los latidos que la hacen brillar y aquí abajo en el suelo el espíritu maligno se regocija de mi tormento, del dolor y el pesar que llevo dentro, enturbia más mi mente, revuelve mis sentidos, apaga los latidos y baila intensamente sobre mi.

Desde aquí veo a mi hermosa Luna flotar y quiero volar junto a ella y quiero bailar sus ritmos y hacer que baile los míos, quisiera comenzar una danza en verdad interminable y aprender, mirar, crecer, jugar, sentir, gozar, vivir y amar en la eternidad.

Mi cuerpo esta maltrecho, con dolor en lugares que generan desconcierto, con dolor que pareciera interminable y esa hermosa Luna se acerca de nuevo un poco y me da una mano mientras las mías temblorosas no saben si tomarla o no. Sonríe y brilla fuerte, sonríe y mira intensamente, sonríe y ve hacia el cielo y en silencios me habla de un futuro mejor.

El mal espíritu se arrastra hasta donde estoy, mientras yo intento incorporarme, pero él me toma de los pies y los sujeta fuertemente y con voz profunda y áspera me dice que no podré nunca alcanzar a la Luna, que lo oscuro, lo incierto, lo malo, lo sucio son mi destino escrito en hierro.

Mi Luna hermosa entrecierra los ojos y me mira fijamente y con un suspiro de amor dice: encuentra lo que llevas dentro... encuéntrate y el mundo traerá sorpresas y amores eternos.

Estoy sujeta fuertemente de los pies y el cuerpo me tiembla con dolores sinceros, con ganas de gritar, de llorar, de correr, de patear, de matar a quien no me deja respirar. Lo único que quiero es volar y tal vez alcanzar a esa Luna hermosa que tanto amor le tengo; pero el dolor del cuerpo es intenso, el temblor, el miedo... el espíritu maligno me rodea con sus brazos, me aprieta fuertemente y sofoca mis llantos, pone una mano en mi boca y detiene mi gritos, respira en mis oídos y debilita mi ser... y repite sin parar como conjuro castigante que yo sola no puedo.

Luna sigue flotando, porque cuando ella se va algo más llega y detenerse sería alterar el continuo caminar de la vida entera.

¡Luna! no te vayas, yo quiero volar también, viajar y seguir con el hermoso ir y venir de cada día, eso es lo que quiero... eso es lo que siento.

El espíritu maligno ríe a carcajadas apretando fuertemente mi cuerpo, jalándolo poco a poco para pegarme y enterrarme en el suelo, siento que se acaba, que sin el brillo de esa Luna mágica no puedo, ese espíritu esta clavando sus uñas, sus dedos, sus manos en mi cuerpo... jala fuertemente mi piel y cada uno de los músculos que llevo dentro y agarra mi corazón entre sus dos manos punzantes, lo aprieta y grito de dolor de una manera nunca antes hecha, lo aprieta, lo estruja, lo pisa y con sus uñas lo desgarra en pleno éxtasis de locura, entierra lentamente cada filosa uña y tira a tira, pedazo a pedazo los va echando al suelo... mi corazón esta desapareciendo entre un dolor inimaginable, entre lágrimas y gritos de terror... cada parte que le extrae, cada aliento que perdido en la nada de mi misma se escucha a lo lejos.

Pedazo a pedazo, sangrante y palpitante van cayendo... mi cuerpo en el suelo, veo al espiritu maligno bailar y reir de felicidad... y dice: lo he logrado, ahora te tengo y en pedazos quedarás por siempre en mi mundo y dominio perfecto.

Lágrimas salen lentamente, lágrimas que arden, lágrimas de vidas. Con el cuerpo sin movimiento y unos cuantos alientos... miro al cielo, miro a la Luna hermosa que no puede regresar el tiempo, esa que con su brillo da calor aún en mitad de lo negro... esa que con experiencias transmite el significado de lo eterno.

Entonces me dejo caer por completo, comprendo que ya no tengo que perder, que no tiene sentido anhelar lo que otros tienen, o aferrarme a mis conceptos y así algo comienza a suceder en mi cuerpo despedazado. El dolor punzante se ha convertido en placebo, los miembros que cuelgan se evaporan poco a poco y los pedazos de corazón laten aún estando en fragmentos.

El mal espíritu no puede desbaratar más y desconcertado observa que mi cuerpo comienza a palpitar... Y por fin sonrío desde adentro, lo miro fijamente, mientras veo como mis pulmones como despedida, exhalan un respiro profundo por última y primera vez y con ese respiro aparece el caballero "aire".

Ese aire que sale de mi ser como despedida a lo terrenal, ese aire da vueltas ahora por el cielo, sube y baja entre el mundo, rodea al espíritu maligno y al oído le dice: Se acabó tu tiempo.

El caballero aire travieso abraza los pedazos, y tiras de mi cuerpo y con cautela envuelve mi fragmentado corazón, reuné todo tiernamente y gira alrededor de ellos con un baile mágico conviritiendo todo en polvo y poco a poco en algo más que eso. Todo da vueltas como un torbellino, y una música se comienza escuchar... el caballero aire se detiene abruptamente, extiende su mano hacia el tornado y de él surge una bella señorita brillante, amable y hermosa.

Señorita brillo surge de mis turbulentas cenizas flotantes, su luz cubre todo por completo. La Luna entre cierra los ojos, las estrellas dejan de burlarse, el espíritu maligno desconcertado y sin saber que hacer se esconde en la poca sombra que encuentra, el caballero aire sonríe y le dice: Bienvenida, te estábamos esperando.

La señorita brillo, es tan maravillosa como todas las estrellas juntas del universo, su luz es igual de cálida que la que posee el rey Sol en pleno apogeo, canta, baila, y ríe sin miramientos. Ella a comenzado a volar al fin libremente por el firmamento, tan perfecta, tan suave, tan sincera que en pura luz se convierte, decide salir de lo terrenal y visitar al universo. De repente ahi a lo lejos entre miles de estrellas ve a la Luna que intensa y fuerte como siempre avanza y la mira sonriendo y se da cuenta, que ya no quiere ser como ella.

La señorita brillo crea su propio andar... inspirada por aquellos que tanto la motivaron como la Luna, el rey Sol, y el caballero aire... y también no olvida al espíritu maligno que la llevo al límite donde su única opción era renacer. Ahora va solo mirando hacía el frente, nunca más al suelo, ahora avanza en todas direcciones, sin miedos, sin dolores, desasosiego. Ahora no quiere ser rescatada, no quiere que nadie la espere. Ella ha iniciando una danza diferente, su propia y única danza, con una música jamás escuchada... ella ha creado un nuevo universo.

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Es momento de dejar los miedos.

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